la primavera la sangre altera

[2,5 minutos de lectura]

Siempre me hizo gracia ese dicho que repetía mi abuela cuando empezaban a alargarse los días: “la primavera la sangre altera”. 

De niño no lo entendía. Para mí, la primavera era solo el fin del frío, el permiso tácito para salir más tarde a la calle. 

Pero con los años empecé a notar que algo, aunque no supiera explicarlo, sí cambiaba dentro de mí.

Lo noté por primera vez una tarde cualquiera de marzo. El aire era distinto, más ligero, casi inquieto. 

Caminaba sin prisa, pero sentía una especie de urgencia en el cuerpo, como si algo me empujara hacia adelante. 

No estaba triste ni especialmente alegre, pero sí más… vivo. Como si cada pensamiento tuviera más peso y cada emoción, más volumen.

Recordé entonces lo que había leído sobre los antiguos médicos, aquellos que creían que el cuerpo se regía por humores invisibles. 

Decían que en primavera dominaba la sangre, que se agitaba, que se volvía más cálida, más impetuosa. 

Me pregunté si, de alguna forma extraña, todavía llevábamos dentro ese eco antiguo, esa explicación que ya no es ciencia pero que sigue siendo, de algún modo, verdad.

Porque algo ocurre. 

No es solo la temperatura ni la luz, aunque sé que influyen. 

Son los días que se estiran, la gente que sonríe más, las conversaciones que aparecen sin buscarlas. 

Es una especie de desorden agradable: duermes menos, piensas más, sientes todo con una intensidad que el invierno había apagado.

Aquella tarde me descubrí observando a los demás con una atención nueva. 

Una pareja riendo en un banco, un grupo de amigos planeando algo sin importancia, una chica leyendo con el sol en la cara. 

Todo parecía tener un brillo especial, como si la vida hubiera subido ligeramente de volumen para todos.

Y entonces entendí el dicho, no como una frase hecha, sino como una descripción precisa de ese pequeño desajuste interior. 

No es la sangre, pensé, al menos no en el sentido en que lo creían antes. 

Pero sí hay algo que se altera: el ritmo, el ánimo, el deseo de salir, de mirar, de empezar.

Desde entonces, cada primavera, cuando siento ese leve temblor bajo la rutina, sonrío. 

Ya no me sorprende. Es solo mi manera —nuestra manera— de recordar que el cuerpo también tiene estaciones, y que, aunque cambien las explicaciones, hay verdades que siguen latiendo igual.

MGC

Únete aquí al email diario. Te puedes dar de baja cuando quieras. SI no funciona recarga la página (Mac – Comando (⌘) + R o PC – Ctrl + F5):

Para el cumplimiento del RGPD (Reglamento General de Protección de Datos) y comprender que tus datos están seguros, debes leer y aceptar la política de privacidad. Tus datos se van a guardar en ActiveTrail, empresa de email marketing. ActiveTrail cumple con el RGPD y todos los requisitos que la ley establece.

volver


Publicado

en

por

Etiquetas: